martes, 20 de octubre de 2009

1993.Viaje de egresados (ENET Nro.1)


“Muchos días, nada de estudio, pura diversión, lugares sin relación con lo que se estudia, demasiados estudiantes en el mismo lugar, todo muy caro, todo negocio, ningún provecho, tiempo perdido”.
“Los estudiantes zafan clases, pierden tiempo aun después de las carrozas, viajan en el peor momento, van a lugares que no les conviene, las empresas les programan todo de acuerdo a su conveniencia”. “Solo les interesa los boliches, la bebida, la droga, el sexo y la violencia. Poca cosa mas”.
“Los padres no parecen saber adonde mandan a sus hijos. Confían en ellos pero ignoran los peligros a que los exponen. Ante problemas la responsable es la escuela.”
“Los docentes que acompañan esos viajes se toman vacaciones. Hacen de compinches permisivos, alientan o soslayan excesos, no informan debidamente las conductas.”

Si se considera verdadero todo lo anterior, lo que corresponde no debiera ser menos que la PROHIBICIÓN ABSOLUTA DE LA TOTALIDAD DE LOS VIAJES DE EGRESADOS, tanto primarios como secundarios, cuando se propongan en la forma tradicional.

Pero todo lo anterior no es verdadero, y por eso la conclusión NO ES JUSTA.
Los viajes de egresados son dos, a fines de primaria y secundaria y ocupan un máximo de 14 días en 13 años. Son organizados y financiados en su totalidad por los alumnos y sus padres.
La escuela solo informa reglamentaciones y autoriza a deniega los viajes que se les solicitan.
Pero ni la escuela ni los profesores alentamos la necesidad de visitar lugares de interés en forma periódica. No ayudamos a organizar, financiar y mejorar los pocos viajes que se hacen. No hemos introducido todavía esta tema como necesidad pedagógica.
Todos los cursos debieran realizar anualmente visitas locales, excursiones de 24 horas y algún campamento de 3 o 4 días. Como apoyo escolar. Con objetivos claros. Con algún equipo propio. También mediante convenios con otras instituciones.
Los estudiantes aprenden mucho aun sin darse cuenta, vayan donde vayan, Bariloche incluido. Para muchos esos viajes son la primera vez que salen de nuestro corral de agua. La geografía de nuestro país, sus gentes y las obras de ingeniería y arquitectura que se conocen en viaje no son cosa despreciable. Están allí para ser vistas conocidas y disfrutadas. Es la Argentina. Y solo se ama lo que se conoce.
Y la alegría de viajar, conocer y amar que es enorme, es también inversamente proporcional a la gran frustración de no poder hacerlo, pudiendo.


Este artículo fue extraído de la revista “Entre Rejas “ de la ENET año 1993.
El autor, un profesor de muchos años de docencia entre los presos. Es muy pancho. Se aplica perfectamente a cualquier escuela de nuestra ciudad.